

En una singular demostración de fuerza, la marca de los cuatro aros lanzó tres modelos y una edición especial
Fue un deleite para los amantes de los buenos autos, bien como una preocupación para sus rivales. Porque Audi, al exhibir los nuevos RS5, A8 y R8 V10, demostró que cierra el año con todo. Y con sobras. Porque hasta se dio al lujo de lanzar una serie de modelos que celebran los 30 años de Quattro, su tecnología de tracción en las cuatro ruedas.
Tres décadas, por Quattro Treinta años después de ser presentado en el salón de Ginebra, la tracción Quattro representa hoy un tercio de las ventas totales de Audi. Más que números, tal vez, Quattro se ha transformado en un símbolo de la marca alemana, en su forma distinta de hacer las cosas.
Para celebrarlo, Audi ofrecerá varios de sus productos, más específicamente el A3, A4, A5, A6, Q5 y Q7 con equipos exclusivos, que se pueden ver en el interior con tapizado en doble tono; en el sistema de sonido firmado por Bang & Olufsen o Bose, dependiendo del modelo y pinturas de colores exclusivos para esas versiones y por fuera en los rines de diseño exclusivos, bien como en el logotipo especial de la versión, ubicado en la tapa de la cajuela. Todos tendrán un precio al público inferior al que costaría solicitar esos equipos de una manera separada.
Junto con esto, llegan otras noticias como el nuevo motor V6 de la Q7, que tiene 333 caballos de fuerza y la hace moverse con tal desenvoltura, que hace prácticamente innecesario pedirla con motor V8.
La velocidad El primero de los lanzamientos, fue una versión del magnífico cupé A5. Nos subimos antes que nada en el A5. Luego, como en el Bolero, de Ravel, fuimos “in crescendo” hacia el más picante S5, para más tarde sentarnos en el verdadero trono de la diversión: la silla de comando del RS5.
Este marca su distancia del S5 por detalles como la parrilla con detalles tipo “panal de abeja”. Pero por dentro donde se percibe la verdadera diferencia. El RS 5 guarda bajo el cofre una máquina V8 de 4.2 litros, con nada menos que 450 caballos de fuerza. Este poder llega a las cuatro ruedas gracias a una caja automática de siete velocidades. El conjunto, de acuerdo con Audi, es capaz de acelerar hasta 100 km/h en 4.6 segundos.
En el autódromo de Amozoc, en Puebla, vimos que su potencia es alta lo suficiente como para proporcionarnos mucha diversión. Los frenos, que pueden ser de cerámica, caso el cliente esté dispuesto a pagar cerca de 10 mil dólares por ello, se mostraron muy eficientes incluso sin ese extra. Pero lo verdaderamente increíble es la forma cómo la electrónica se encarga de corregir los muchos errores que nosotros cometemos en un circuito tan técnico como el de Amozoc.
El que esté dispuesto a desembolsar 99,900 dólares por uno de ellos, verá que vale cada centavo.

Como el patrón Aún llenos de adrenalina luego de probar el RS5, Audi puso dos helicópteros en el autódromo para llevar a los medios hacia un sitio a poco más de 45 kilómetros de distancia, donde tres modelos A8, que están estrenando generación, nos recibieran con los brazos… bueno, con las puertas abiertas.
Fue una experiencia que nos hizo sentir como “el patrón”, para los que está, realmente, hecho este auto. A parte de su nueva forma exterior, que hace que el A8 se vea más compacto y deportivo, con un pilar C y un medallón traseros muy inclinados, el coche tiene un interior que es una verdadera clase sobre cómo se deben hacer los interiores. Si Audi ya es maestra en la materia, mostró que tiene un doctorado en el tema con el nuevo A8.
Los materiales son más que correctos. Su disposición es perfecta. Y los nuevos “juguetes”, sensaciones. Uno de ellos es el sistema de visión nocturna, que se muestra en una pantalla en el cuadro de instrumentos. El sistema nos permite “ver” más allá del alcance los faros y resaltan las figuras humanas que encuentran en el camino.
Bajo el cofre tiene un V8 de 4.2 litros con 372 caballos. La caja es automática, Tiptronic, de ocho velocidades. El A8 es un auto hecho para una transporte cómodo, seguro y sofisticado. Pero su máquina, que nadie se equivoque, puede responder con bríos ante cualquier provocación. ¿Se le antojó uno? Prepárese para firmar un cheque por 114 mil dólares para su versión de entrada, o por los 129 mil dólares. Que se pide para la más llena de juguetes.

Cereza Lo mejor de todo, empero, llegó por último. El R8. El súper Audi, o el súper auto de Audi, llega finalmente en su versión demoledora, la que hace que sus rivales se vean mal.
El R8 es un auto que realmente habita las grandes ligas. Está entre los mejores autos del mundo. Es un exótico por su diseño, su poder y su excepcional control y agarre. Pero tiene además fortalezas que los llamados “súper autos” no siempre tienen, como aire acondicionado, asientos eléctricos, un gran sistema de sonido. Por si fuera poco, tiene una cajuela en su parte delantera, ya que el motor central longitudinal, libera ese espacio adelante.
Otra de sus virtudes es que no entra en la categoría de “una semana de placer y tres de taller”, como algunos italianos. El R8 es confiable como todo Audi. Con la venta de ser más bello, exclusivo y rápido como un rayo, más en esta versión con motor de Lamborghini, de 10 cilindros, con nada menos que 525 caballos de fuerza. Su caja es automática, con mando secuencial, de seis velocidades. Resulta algo brusca, lo que sólo refuerza la idea de que nada, ni siquiera un R8, es perfecto. Aunque, crean, es difícil convencernos de que el R8 y la perfección no caben en la misma sentencia.
Como lo bueno, obviamente, cuesta, tener un R8 cupé sale por 182,400 dólares. Si prefiere la versión con techo de lona, habrá que pagar 199,900 dólares. ¿Qué le parece ese demostración de poder de la marca de los cuatro aros? Nosotros, desde el punto de vista de quien tiene la fortuna de manejarlos de vez en cuando, nos sentimos agradecidos. Pero sí estamos seguros que, de estar mirando a esa marca sentado detrás del escritorio de alguno de sus rivales, estaríamos, a partir de hora, temblando de miedo.
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