
La firma del contrato de venta de la automotriz alemana Opel al fabricante austro-canadiense de componentes automovilísticos Magna, prevista para esta tarde, queda aplazada, según pudo saber hoy dpa de fuentes cercanas a las negociaciones. Sin embargo, es posible que tenga lugar "esta semana", adelantó Fritz Henderson, presidente ejecutivo de la hasta ahora matriz de Opel, General Motors (GM). Según fuentes cercanas a las negociaciones, el contrato se firmará en "los próximos días".
De acuerdo con las mismas fuentes, la venta se retrasa porque el documento de varias páginas que ha de ser leído ante notario es demasiado complejo y por el estancamiento de las negociaciones con los trabajadores de Opel. Aún existe toda una serie de puntos que siguen abiertos y que de momento no pueden aclararse, supo esta mañana dpa. Condición previa para cerrar el contrato es que los compradores de Opel, Magna y su socio, el banco ruso Sberbank, lleguen a un acuerdo con los comités de empresa de las distintas fábricas de la automotriz en Europa. Pero de momento no se ha podido llegar a ese acuerdo.
En España, el comité de empresa de la planta zaragozana de Figueruelas no ha aprobado, entre otros, la renuncia salarial a nivel europeo de 265 millones de euros hasta 2014. Hoy mismo, los representantes del gobierno de España, de Aragón y de Magna mantienen una nueva reunión en Zaragoza. El comité de empresa español emitirá su opinión sobre la nueva oferta de Magna el lunes.
El contrato no puede firmarse sin un previo acuerdo con los comités de empresa de Opel, pero sí sin la aprobación de la Comisión Europea, que investiga actualmente si las aportaciones a los créditos y avales estatales de 4.500 millones de euros (6.600 millones de dólares) ofrecidos por Alemania cumplen con las normas de competencia de la Unión Europea.
La Comisión Europea ha advertido de que si finalmente determina que esa ayuda estatal no cumple la normativa, Alemania no podrá prestar ese dinero om en caso de haberlo hecho ya, la nueva empresa tendrá que devolverlo. Magna y Sberbank quieren hacerse con el 55 por ciento de las acciones de Opel, mientras que GM pretende conservar el 35 por ciento. El restante diez por ciento estará destinado a los trabajadores del grupo automotor NewOpel.
La operación ha encontrado una especial oposición en España y el Reino Unido, que no están conformes con la propuesta del fabricante austro-canadiense y están haciendo lo posible por retrasar la operación. De todos modos, cuando se firme el contrato de venta y se obtenga la aprobación de la Comisión Europea no se habrá acabado la historia.
Magna tendrá que mantener dificultosas negociaciones con el Comité de empresa de cada país, dado que baraja cerrar plantas como la de Amberes y pretende eliminar 10.500 de los 55.000 empleos que tiene en toda Europa. En la planta española de Figueruelas, en la que se fabrica el Opel Corsa, podrían perderse 1.350 de los 7.500 puestos de trabajo.
El gobierno de Madrid y el aragonés exigen a Magna que se conserven las dos líneas de producción de Figueruelas y que a largo plazo esa factoría se mantenga en todo su potencial. De no ser así, España no está dispuesta a aportar fondos para la reestructuración de la automotriz.