Autor: JULIO MARCELO BRITO ALVISO | 17/09/2026
Marcelo Ebrard plantea bloquear y vetar adquisiciones de empresas mexicanas mientras Washington presiona por nuevas condiciones para la inversión china y el contenido automotriz.
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México y Estados Unidos aceleran la negociación de un acuerdo comercial provisional, y la industria automotriz aparece entre los sectores donde podrían cambiar las reglas. Washington busca mayores controles sobre la inversión china en México y modificaciones al contenido de los vehículos producidos en el país.
En este escenario, Marcelo Ebrard plantea bloquear y vetar adquisiciones de empresas mexicanas, mientras el gobierno de Claudia Sheinbaum propone nuevas facultades para revisar e incluso impedir determinadas operaciones extranjeras. De acuerdo con Reuters, citado en el documento, la iniciativa es interpretada como respuesta a la presión estadounidense para controlar con mayor rigor las inversiones procedentes de China.
Los autos entran en la negociación
Washington plantea aliviar parte de los aranceles aplicados a México a cambio de concesiones relacionadas con contenido regional y capital chino. Entre las opciones consideradas por las armadoras aparece reducir de 25% a 15% el arancel a los vehículos mexicanos, con una disminución adicional vinculada al contenido estadounidense que podría llevar la tasa efectiva aproximadamente a 7%. Todavía no existe un acuerdo definitivo.
Arancel es el impuesto que se cobra a determinados productos cuando ingresan desde otro país. En este caso, influye directamente en el costo de los vehículos mexicanos que entran a Estados Unidos.
A cambio, Washington busca incrementar la participación estadounidense en motores, electrónica y software de los vehículos fabricados en México.
China añade otra condición
El cambio podría afectar a fabricantes como BYD y Geely, mencionados en el documento entre las empresas chinas que evalúan activos industriales mexicanos. La discusión ya no se limita a dónde se fabrica un automóvil: también comienza a cobrar importancia de dónde provienen el capital, la tecnología y los componentes que incorpora.
Para México, el escenario plantea un intercambio complejo: menores aranceles para sus vehículos a cambio de mayor integración estadounidense y mayores barreras al capital automotriz chino.
La negociación continúa abierta, pero anticipa una discusión que puede modificar las condiciones bajo las cuales México atrae inversión, produce vehículos y mantiene su acceso al mercado estadounidense.
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