Autor: JULIO MARCELO BRITO ALVISO | 22/10/2026
El embajador estadounidense celebró la amistad bilateral entre automóviles, empresarios y velocidad
JULIO BRITO A.
jbritoa@yahoo.com
La residencia del embajador de Estados Unidos en México, Ronald D. Johnson, cambió por una noche su habitual ambiente diplomático por el rugido de los motores y la elegancia de Cadillac. El motivo fue la presentación de la Escalade-V Edición Checo Pérez, un acontecimiento que reunió a empresarios, funcionarios, ejecutivos de General Motors y personalidades del automovilismo.
Con un discurso ameno, Johnson dejó claro que la relación entre México y Estados Unidos va mucho más allá de las negociaciones comerciales. Describió su residencia como una casa de amistad, abierta al diálogo y a las oportunidades compartidas.
Pero la sorpresa llegó cuando reveló su pasión personal por los automóviles. Recordó que su padre tenía una pequeña tienda de autopartes en Alabama, donde pasó buena parte de su juventud entre herramientas, aceite y motores.
Incluso contó que ambos reconstruyeron el motor V8 de una camioneta Chevrolet, experiencia que conserva entre sus mejores recuerdos familiares.
El diplomático también agradeció a Francisco Garza, presidente y director general de General Motors de México, por convertir la residencia en un escenario automotriz excepcional.
Johnson aseguró que su satisfacción como embajador proviene de conseguir resultados que generen oportunidades y mejoren la vida de las personas.
La velada dejó una imagen singular: un embajador apasionado por los motores, un piloto mexicano de Fórmula 1 y una marca estadounidense celebrando su vínculo con México.
Entre diplomacia, lujo y velocidad, Cadillac encontró un escenario perfecto para recordar que los automóviles también construyen relaciones entre países.
Tags: Cadillac, Cadillac Escalade-V, Checo Pérez, Cultura automotriz, General Motors de México, Industria automotriz México, Relaciones México Estados Unidos, Ronald Johnson