Autor: JULIO MARCELO BRITO ALVISO | 12/01/2026
Inteligencia artificial, robótica y software vehicular marcan el rumbo tecnológico
JULIO BRITO A.
jbritoa@yahoo.com
El Consumer Electronics Show (CES) 2026, celebrado en Las Vegas, confirmó que el futuro del automóvil ya no se define únicamente por motores, plataformas o diseño, sino por software, inteligencia artificial y capacidad de integración tecnológica. La industria automotriz dejó claro que atraviesa una transformación estructural que impactará desde la forma en que se fabrican los vehículos hasta la manera en que se usan, actualizan y aseguran.
Uno de los conceptos más repetidos en la feria fue el Software-Defined Vehicle (SDV). El vehículo deja de ser un producto cerrado para convertirse en una plataforma viva, capaz de recibir actualizaciones, habilitar funciones bajo demanda y adaptarse al estilo de manejo del usuario. Las armadoras y proveedores mostraron arquitecturas electrónicas centralizadas que permiten mayor control, eficiencia y personalización, pero también elevan la importancia de la ciberseguridad y la validación digital.
La inteligencia artificial fue el motor transversal del evento. En movilidad, la IA ya no se limita a asistentes de voz: ahora participa en sistemas avanzados de conducción asistida, predicción de fallas, análisis de comportamiento del conductor y gestión energética. En términos prácticos, esto se traduce en vehículos más seguros, eficientes y con menor costo de operación. Para México, el reto será incorporar talento especializado que permita operar, probar y certificar estas tecnologías dentro del país.
Otro eje central fue la robótica aplicada a la manufactura. Robots humanoides y colaborativos dejaron de ser una curiosidad para convertirse en soluciones industriales reales. Las demostraciones apuntaron a fábricas más flexibles, capaces de adaptarse rápidamente a nuevos modelos y plataformas. Para la industria automotriz mexicana, esto implica un aumento en productividad, pero también una reconversión laboral hacia perfiles técnicos y de ingeniería avanzada.
En el terreno de la conducción asistida, CES 2026 mostró una postura más realista. La narrativa se alejó de la autonomía total y se concentró en sistemas ADAS avanzados, diseñados para operar de forma segura en entornos complejos. La estrategia es clara: avanzar por etapas hacia niveles superiores de autonomía, priorizando la seguridad y la aceptación del consumidor.
La seguridad, precisamente, adquirió una nueva dimensión. No solo se habló de protección física, sino de seguridad digital, validación de software y protección de datos. Incluso los elementos tradicionales, como volantes y cabinas, fueron rediseñados para escenarios donde el conductor deja de ser el centro permanente de la conducción.
Para México, el mensaje del CES 2026 es contundente. Como uno de los principales productores y exportadores de vehículos en el mundo, el país deberá acelerar su adaptación a esta nueva realidad tecnológica. La competitividad ya no dependerá solo de costos laborales o capacidad instalada, sino de ingeniería, software, validación, ciberseguridad y talento especializado.
Además, el impacto se extiende al mercado interno. Los consumidores mexicanos comenzarán a exigir vehículos más conectados, actualizables y seguros, mientras que las flotillas y empresas de logística encontrarán en la IA una herramienta clave para reducir accidentes, optimizar rutas y controlar costos.
CES 2026 no presentó un futuro lejano. Mostró un presente que ya está en construcción. La movilidad dejó de ser un producto mecánico para convertirse en un ecosistema digital, industrial y tecnológico. Para México, entender esta transición y participar activamente en ella será determinante para conservar su liderazgo en la industria automotriz global.
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